sábado, 25 de febrero de 2017

Fran y Carlos querían ver mujeres desnudas

Tras los primeros encuentros de intercambio de parejas entre los cuatro, nuestros chicos, Fran y Carlos, nos dijeron que tenían un deseo secreto, que lo habían hablado entre ellos y que les gustaría compartirlo con nosotras, para que no hubiera problemas. Y nos quedamos de piedra cuando supimos que eso que tanto deseaban, era ver chicas desnudándose.

Al principio, Yoli y yo no sabíamos ni qué decir. No éramos modelos ni mucho menos, pero teníamos lo nuestro, y no nos hacía mucha gracia que nuestros novios anduvieran por ahí detrás de mujeres que se quitaran la ropa. Ellos no pedían permiso para ir a una sala de stripteases, y la verdad, a nosotras no nos hacía ninguna gracia, porque eso no formaba parte de nuestra relación, en que todo lo hacíamos los cuatro juntos. Pero entonces a mí se me ocurrió una idea, y le dije a Yoli que debíamos dejar que fueran, porque tenía algo planeado para nosotras.

El día que los dos se fueron a gozar de esas supuestas bellezas que se iban a desnudar para ellos, Yoli y yo quedamos en mi casa. Ella no entendía qué me proponía, pero yo se lo dije enseguida, pues necesitaba su colaboración por su experiencia como modelo. Le dije que mientras los chicos no estuvieran, nosotros íbamos a aprender a hacer los bailes xxx más calientes que pudieran imaginar, adoptando posturas sensuales e incluso, por qué no, diciéndoles guarrerías para que se pusieran más cachondos. Y entonces, aquella noche en que diéramos el espectáculo, los íbamos a dejar con las ganas de más.

Mi amiga palmoteó encantada, cosa que yo ya me imaginaba porque tienen una mente tan perversa como la mía, jejeje. Para empezar la cosa, empezamos por acceder a Internet, y allí buscamos los videos gratis de las latinas desnudas más cachondas y sexys; entre esta ayuda visual, y los conocimientos de Yoli como modelo, pronto estuvimos listas para movermos con toda la sensualidad de la que éramos capaces. Teníamos que estar perfectas, usar los movimientos de las bailarinas eróticas profesionales, pero también portarnos como unas zorras para que nuestros chicos se murieran de lujuria.



Una vez que adquirimos algunos pasos de baile esenciales, nos liamos con el tema de las guarradas porno. Aunque Yoli y yo somos unas chicas muy abiertas sexualmente hablando, nos falta la suficiente picardía para que se nos considerara unas putas, así que le propuse que podíamos fijarnos de las mujeres en webcam que aparecían en las páginas de adultos. Decidimos acceder a una de ellas, y cuando la chica, o más bien mujer porque ya estaba en la treintena, le dijimos lo que pretendíamos, y ella encantada nos ayudó, enseñándonos palabras soeces pero que eran capaces de poner a cualquier hombre más cachondo que un mono.

Durante toda una semana, Yoli y yo quedamos todos los días para ensayar nuestro espectáculo, que teníamos programado ofrecer a nuestros novios el sábado siguiente. Ese día, quedamos en casa de nuestros amigos, y les dijimos que iban a pasar la mejor noche de sus vidas. Los dejamos sentados en el sofá después de cenar, y apagamos las luces para crear ambiente. Y entonces hicimos nuestra entrada triunfal.

Nosotras nos habíamos hecho con unos conjuntos de lencería super sexy, y habíamos habilitado la habitación para nuestros propósitos. Cuando la música empezó a sonar, nosotras empezamos con nuestro show, y poco a poco vimos como a nuestros chicos se le iban abriendo los ojos cada vez más, y sus pollas se iban poniendo cada vez más grandes a ojos vista. Teníamos pensado estar unos 20 minutos con el jueguecito, y luego dejarlos con un palmo de narices, como escarmiento.

Pero las cosas no salieron como  pensábamos, porque, sin quererlo, nosotras también nos estábamos poniendo muy cachondas. A los diez minutos ya tenía a Fran detrás mía como un perro salido, rozándose por mí y pidiéndome poner a cuatro patas; yo pensaba decirle que no, pero llego un momento en que ya no pidió más, me arrancó el tanga, vio que estaba tan mojada como él empalmado, y acabó metiéndome su pene por el culo en el porno anal más alucinante que nunca habíamos tenido.

Mientras gozaba como una loca, pude ver por el rabillo del ojo que Yoli y Carlos se lo estaban montando encima de la mesa, por lo que deducí que ella tampoco  había sido capaz de dejarlo con las ganas. Sonreí para mis adentros, pensando qué mal había salido todo, pero cómo estábamos disfrutando.

martes, 31 de enero de 2017

Las cuatro almas de un gran proyecto

Hola a tod@s, como ya habréis leído en el encabezado, este blog lo hemos creado entre cuatro personas: María, que soy yo; Francisco, mi novio; y otra pareja que son nuestros amigos íntimos, Yolanda y Carlos. Seguro que os estaréis preguntando por qué, y os lo voy a contestar en seguida, y casi apostaría a que os va a encantar.



Hace un par de años, Fran y yo notamos que nuestra vida sexual decaía un poco; hacía poco más de seis meses que vivíamos juntos, y nos sorprendió comprobar de primera mano lo que la rutina podía hacer a una relación, ya que antes éramos dos cachondos que siempre buscábamos la ocasión y el lugar para echar un polvo, aunque fuera un aquí te pillo, aquí te mato. Por suerte supimos verlo a tiempo, y lo que es mejor, decidimos ponerle remedio lo antes posible, antes que el problema fuera a más.

Entonces, navegando por internet, vimos una de esas tantas webs de contactos, donde poder quedar con otras personas y esperar a ver "lo que surja". Decidimos que estaría bien apuntarnos, y probar con el intercambio de parejas, pero eso sí, siempre en grupo, nada de separarnos y follar cada uno por nuestro lado. Las primeras citas fueron un poco aburridas, no llegamos más allá de unas copas y unas cenas, y la verdad es que no le veíamos demasiada luz al asunto, pero cuando ya estábamos casi a punto de darnos por vencidos, aparecieron Yolanda y Carlos.

Yoli es una rubia despampanante, que ahora trabaja en una boutique pero que antes había hecho pinitos en la pasarela como modelo de lencería; Carlos trabaja como mecánico en un concesionario perteneciente a su familia. Eran y son dos personas educadas y con una presencia intachable, y Fran y yo pensamos que lo mismo no íbamos a gustarles mucho, ya que nuestra educación y estilo de vida eran mucho más modestos: mi chico es informático, y yo trabajo como secretaria en una agencia de viajes.

Pero nada más reunirnos y empezar a hablar, surgió la química entre nosotros. Ellos eran encantadores y para nada soberbios, así que cuando nos invitaron a ir con ellos a su casa, un ático impresionante en un edificio de los más modernos de la ciudad, lo sentimos como algo natural, como si fuéramos amigos de toda la vida.

Y aquella noche empezó nuestra aventura en el intercambio de parejas. No fuimos más allá de unos cuantos besos y unos cuantos sobeteos, pero quedó claro que nuestra interacción no podía ser mejor, así que para la próximo vez quedamos en la suite de un hotel, con todo lujo y comodidades, y comenzó la experiencia sexual más excitante de nuestras vidas.

Ya hace dos años de eso, como digo, y todavía seguimos viéndonos. La vida sexual de Fran y mía ha mejorado un montón, y ellos aseguran que están en las mismas, así que no siempre quedamos para montárnoslo. A veces vamos a cenar, o de discoteca, o simplemente quedamos para tapear en la casa de alguno, viendo una película o un partido de fútbol. Nos hemos convertido en los mejores amigos, y esa es la causa de haber empezado este sitio web.

Nos hemos puesto de acuerdo los cuatro para contar algunas de nuestras experiencias, en pareja, en grupo y también a solas. Queremos haceros partícipes de todas nuestras correrías, pues a nosotros nos ha dado un resultado excelente, y aunque tenemos problemillas como todo el mundo, al menos nuestra vida sexual es todo un éxito. Y estas son las alegrías que hay que compartir, ¿no os parece, amigos? Un saludo y hasta pronto.